La Verdad: Una casa que ofrece el mar
Humanizar la arquitectura en tiempos de post-humanismo
21 diciembre, 2019
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El pasado domingo fue publicada en el periódico de La Verdad una de nuestras primeras casas en la región de Murcia. Nos sentimos muy agradecidos por esta nueva oportunidad de dar a conocer nuestro trabajo. En el momento de concebir este proyecto, aún no contábamos con las herramientas que hoy nos permiten individualizar, precisa y creativamente, cada uno de los espacios que vertebran la experiencia doméstica de morar.

Las posibilidades de habitar que ofrece esta vivienda están protagonizadas, necesariamente, por sus habitantes: la singularidad de una tribu grande que conoce bien sus vínculos de apego, de apoyo y de mutua necesidad, así como el deseo de compartir momentos del día, de repartirse, de mezclarse… una familia única de padres, hijos, nietos y abuelos. Se organizan sobre una base lógica de 4 apartamentos. Dentro, la intimidad y la interdependencia se conjugan de manera sensible y espontánea en torno a un patio que centraliza y regula las posibilidades de relación entre los miembros del clan. Además de los espacios acotados de escaleras, matizados por la luz inventada que se desliza por los contornos, y las terrazas: plataformas para redescubrir el mar, para exponerse al sur, al sol, al horizonte… al otro.

Umbral de escaleras y ascensor

Juan Moreno Ortolano relata en la memoria la sucesión de los estados y los acontecimientos vivenciales que se ofrecen al habitante, hasta mirar al mar con nuevos ojos.

Compartimos aquí algunos fragmentos del texto que no han sido incluidos en esta publicación:

«La zona más privada y de descanso de los apartamentos, donde se encuentran los dormitorios, se localiza al comienzo de la vivienda, apartada de la zona colectiva, líquida y volátil del living room. Con ello, se mantiene la diferenciación de los ámbitos espaciales en base a sus necesidades programáticas. Las  esclusas o dormitorios, empero, nunca  adquieren una condición rígida o estrictamente hermética, sino que pueden abrirse siempre y cuando el usuario lo desee facilitando el contacto directo con el recorrido visual y circulatorio de la vivienda. Un recorrido que se ve matizado con la aparición de pequeños patios de ventilación e iluminación; entre las zonas húmedas, que se sitúan perpendiculares al patio principal y que separan, cortan y cruzan al mismo tiempo las dos principales regiones de acción de la casa.»

«Quizás el patio constituya el punto que quiebra e igualmente une los espacios; el lugar de las inspiraciones. Sin embargo, no interviene exclusivamente como un organismo autónomo director. Son sus habitantes, nuevamente, y según las necesidades de movimiento y habitabilidad, quienes que puede condicionar su funcionamiento, al igual que el de la planta, dotarla de mayor flexibilidad, fluidez, abertura y extensión, o por el contrario, cerrar, recluir y privatizar el espacio según el uso que quiera concederle. De este modo, la vivienda canaliza las energías sólidas y líquidas a partir de los condicionantes del habitar y su acción.»

Terrazas desde la vía pública

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