ARQUITECTURA HUMANA

Nuestro entorno nos transforma

Sobre esta evidencia científica se asientan los fundamentos de Arquitectura Humana.


Si cada ser humano es absolutamente único. Si cada tribu, familia o grupo humano tiene una identidad propia:
¿Qué nos ocurre al vivir en casas y espacios tan homogéneas?

El espacio afecta genéticamente a nuestro organismo

Las características físicas del entorno impactan en la cognición espacial del individuo condicionando el desarrollo neuronal de su sistema nervioso.


Sólo podemos concebir al ser humano en íntima relación con su entorno. Somos dependientes de lo que nos rodea: desde el suelo que pisamos hasta el aire que respiramos. El mundo que nos sustenta es una prolongación de nuestro organismo.

¿Quiénes somos?

Arquitectura Humana es una oficina de innovación arquitectónica especializada en el sector residencial y educativo.


Facilitamos procesos de transformación en el hábitat humano desde una perspectiva integradora e interactiva, ajustando cada diseño a aquello que es único e irrepetible en cada ser humano: su esencia.

¿Por qué es importante lo que hacemos?

Nos mueve la necesidad de conectar con las personas para que puedan ver con facilidad que un entorno respetuoso con su naturaleza, además de proporcionar calidad a sus vidas, beneficia visiblemente su salud.


Asumimos el reto de potenciar la diferencia y respetar la diversidad a través del reconocimiento y la afirmación de la singularidad humana. La naturaleza innata del individuo es un recurso vital inapelable. Sin su consideración en cualquier orden de la vida toda tentativa de sostenibilidad es, sencillamente, insostenible.

¿Qué nos diferencia?

El principio de ajuste gobierna nuestro proceso de diseño.


En Arquitectura Humana trabajamos con fórmulas que permiten un diseño adaptativo basado en la descodificación de cartografías del ser humano contrastadas empíricamente, que nos proporcionan una comprensión precisa de las experiencias e interacciones humanas y de su grado de correspondencia en relación a la forma arquitectónica.

¿Hacia dónde miramos?

Aplicamos lentes de gran aumento para ver y reconocer la singularidad humana.


Los análisis previos al diseño nos garantizan el descubrimiento de los patrones naturales que caracterizan la singularidad de cada individuo -tribu o colectivo- así como los mecanismos de compensación psicológicos que distorsionan su naturaleza de manera clara y precisa. Gracias a este reconocimiento nos alineamos con las fuerzas vitales del habitante mediante herramientas de proyecto propias: hacemos fluida la conexión entre la vida y la forma construida.

Se despliega el potencial de Habitar

La alimentación neurológica que genera el eco de estos espacios en nuestro organismo favorece la salud del individuo y su confianza en la propia vida.

Las recientes investigaciones en los campos de la antropología, la psicología, la biología y neurociencia ponen de manifiesto los beneficios del diseño de edificios a través de datos cuantitativos sobre salud, estrés y múltiples aspectos de nuestra fisiología.